Colaboración entre profesionales de la salud mental.
Se diría que el interés profesional por la salud mental sólo puede partir de una base vocacional considerable y que esa misma vocación pide un reciclado continuo por lo que hace a técnicas de tratamiento y conocimientos de la teoría. Dentro de la tal cualificación y formación el encuentro inter-profesional forma parte de la superación y del deseo de cualificar la propuesta terapéutica. Sin embargo hay gremios en los que la relación entre ellos de sus profesionales es ausente o en el lugar de esta prevalece una rivalidad competencial. Eso parecería aun razonable en el campo de la abogacía o del pequeño comercio expendedor de artículos de consumo. No lo es nada en el campo de la salud.
Hay despachos vecinos que no tienen la menor relación entre sí. Es notorio la falta de iniciativas o medios de colaboración interprofesional. El culto al especialista se ha convertido en la fronterización entre departamentos y despachos. Sin embargo, luego, cada profesional por separado puede recorrer distancias internacionales para acudir a sus respectivos simposios, gremios o cursos de formación. La colaboración entre profesionales de la salud es más una idea vaga o un deseo que no se concreta en proyecto que una realidad corporativa. Tanto es así que las propuestas de encuentros cíclicos, para comentar casos o contrastarlos bajo la confrontación de distintas ópticas profesionales, no existen o apenas se prodigan.
Por otro lado hay un divorcio entre instituciones públicas y oficiales de gestión de la salud y despachos privados. Se trata de dos mundos conexos y que sin embargo no se miran a la cara. Sin duda la colaboración entre profesionales podría dar lugar a la organización de la prevención sanitaria por la vía de la cultura. Por lo que hace a la disfunción psíquica las inversiones en un programa público de higiene mental evitarían que los consultorios psiquiátricos tuvieran largas listas de espera. Mientras la sociedad como sistema siga funcionando –es un decir- dando las espaldas a todos sus recursos profesionales, lo más probable es que cada terapeuta siga perpetrado en su torre de trabajo ocupándose en exclusiva de sus clientes y un tanto ajeno a los despachos de los demás. Tendrá una conexión con el medio por el conocimiento que obtuvo y por la experiencia de la clínica del síntoma con la que trata; por su formación, si tiene un ímpetus de reciclaje, con literatura científica y con revistas centradas en casuística pero no tendrá la oportunidad de revertir su saber al medio en el que actúa y nutrirse de primera mano de lo que otros profesionales de la psicología hacen.
Dado que la demanda de atención psicológica no deja de ir en crecimiento y que el gremio de las psicoterapias sigue envuelto aun en un cierto misterio no estaría de más un espacio abierto público desde el que hablar de la patología mental y de su conexión con la sociopathos (sociedad patológica). Eso, además de ayudar recíprocamente a los especialistas también ayudaría a la gente en general que se acerca a esos encuentros interesada en su conciencia introspectiva o en la resolución de sus disfunciones de comportamiento o de sus padecimientos.
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados