Hay gente que ha empezado a ser tratada psicológicamente por una de las nuevas adicciones: la de internet, y más exactamente la de los chats. Un chat te permite hablar con un/a desconocido/a por intervalo de horas y durante muchas coincidencias para repasar intereses mutuos y explorar las mutuas disposiciones sentimentales y sensuales. Es una conversación directa e instantánea que puede permitir hablar de verdades divinas y humanas sin que la inhibición ordinaria del contacto oral y presencial impida las preguntas más personales. Algunos servidores que vienen articulando los salones de chat pueden dar cuenta de las miles de conversaciones que `pueden estar cruzándose en paralelo. Su producción es tan inmensa que hoy en día cualquier estudio que se precie dedicado a indagar los tipos de comunicación humana debe tener en cuenta esta clase.
Suele predominar la frase corta y el sondeo del perfil socio-profesional de cada cual. Por lo general las conversaciones son heterosexuales y tan pronto un nick se equivoca con otro del mismo sexo ambos se despiden cortésmente para no perder el tiempo en la búsqueda de una pareja virtual hetero a no ser de que su objetivo fuera la de encontrar una del mismo sexo,
Un amivir o un amavir, un amante virtual o un amigo virtual parece ser el reto de todo aquel que quiere intimar por chat. La fantástica facilidad de este instrumento permite saludar y hablar con bastantes personas y decir bastantes mas cosas que en el supuesto de encontrarse con las mismas en un pub o en un espacio presencial de coincidencia. La práctica del chat permite, despues de unas cuantas tentativas, una conversación y una serie de ellas con la misma persona o nick. El estilo dominante de habla son entradas de frases muy cortas, a veces de una sola palabra. Quien escribe al otro lado siempre tiene la duda de si es leído y a cada dos o tres entradas necesita preguntar si le estas leyendo. De no contestar de inmediato puede enfadarse y dar por terminada la conversación y desaparecer. La inmensa mayoría de tiempo dedicado al chat es para encontrar un buen interlocutor con el que crear una conversación que complazca suficientemente a las dos partes.
Me pregunto si existe alguien capaz de tener una conversación por chat con temas de fondo. Despues de cientos de contactos he comprobado, para mi perplejidad, que hay muy poca gente capaz de desarrollar una idea entera con párrafos completos. Ese solo hecho formal exige una cierta rapidez en la escritura y la convicción por parte de quien escribe que lo que dice es suficientemente interesante para que de la otra parte se ponga la paciencia en esperarlo y leerlo.
Tener una lista de amistades virtuales que pudiera permitir esta clase de conversaciones seria lo ideal, indistintamente de cada contacto saltara o no al campo presencial. Algunos con mucha distancia geográfica posiblemente estarían condenados a no darlo nunca. Por otra parte el contacto humano en la actualidad internáutica ya no tiene porque pasar a la cita presencial, visual o táctil. El chat permite ver la cara del otro por la pantalla con la webcam e incluso practicar cibersex si esa es la urgencia o el propósito de ambas partes y ver otras partes y gestos de su cuerpo. Al margen de esto la oportunidad para una nueva literatura creciente se hace esperar por los tics presentes en lso actos comunicativos. Despues de las presentaciones de los cuadros personales respectivos puede haber por delante la posibilidad de hablar de temas cruciales o pasarse informaciones de interés recíproco. La pasión verbal del otro, cuando encuentras a ese otro realmente apasionado en lo que habla, da lugar a un tipo de texto distinto: una literatura oral, liquida, espontanea. Lamentablemente las innumerables entradas la rompen y cualquier intento de convertirlo en un texto rápido legible lo convierte en un duro esfuerzo. Tengo cientos de conversaciones grabadas que esperan a una depuración de este tipo, trabajo en el que no me decido meterme por la cantidad de horas que supone hacerlo.
Preferiría un/a conversante al otro lado dispuesto/a a crear una conversación compartida con el propósito de convertirla en libro. Lo curioso de la praxis de chat es que se puede estar permanentemente iniciando temas sin pretender llegar a ningún sitio. No tienen más valor que los hola-que tal que sondean la superficie ajena de coincidencias diarias o frecuentes en bares o lugares de reunión en la plaza. Hay una diferencia económica, en estos las coincidencias suelen ir acompañadas de consumos y de su ticket de pago, en lso chats no hace falta invitar ni que te inviten. Tengo la sensación de haber iniciado muchas conversaciones sin que hayan servido de gran cosa aunque sí me han provisto de un anecdotario considerable. Por poco que sea alguien, detrás de un nick siempre hay un caudal anecdótico. Quizás la persona nunca llega a ser conocida pero lo que diga puede pasar a formar parte del inventario anecdótico. Hay lo que hay, en su lugar preferiría conversaciones importantes con interlocutores dispuestos a llevarlas hasta el final. Winston Churchill dijo que una buena conversación debía agotar al tema pero no a los interlocutores. Por lo que he podido entender los interlocutores de chat en su mayor parte se agotan antes de desarrollar completamente un primer tema. Es posible que haya un cierto terror a incurrir en contradicciones evidentes. Hablar es imposible mordiéndose la lengua y no hacerlo puede llevar a afirmaciones contradictorias. Walt Witman respondiendo tal vez a posibles criticas por contradictorio dijo “¿me contradigo?/Muy bien entonces me contradigo/(soy enorme, contengo multitudes)”. No sé si algún día tendré tiempo y ganas de convertir en libros las grabaciones que conservo por chat, lo que si se es que el chat permite una literatura que no la proporciona ni siquiera una relación epistolaria. En el chat es tan posible el debate virtual de temas de altos vuelos como, sobre todo, la confidencialidad de las necesidades personales, generalmente algo estandarizado. La gente suele hacer mas apología de lo que siente, como si la sentimentalidad fuera la primera instancia existencial, más que lo que piensa, para la cual vierte ilimitadas justificaciones de lo duro que eso representa. Creo que hablar y escribir y conversar pasa por los dos campos de expresión: el sentimental y el analítico, aunque en realidad no es posible el primero sin el segundo ni el segundo sin el primero. “La vida es una tragedia para los que sienten y una comedia para los que piensan” dijo Jean de la Bruyère. Creo que al conversar nos toca pensar y al pensar nos toca evaluar los posibles impactos sentimentales de nuestros actos verbales.
En estos momentos en el mundo debe haber millones de chateros sondeándose mutuamente y tratando de pasar a la cita presencial o a la construcción de una relación solida que tenga futuro. Yo me daría por contento encontrar a alguien con quien hablar largo y tendido en el sentido literal de la expresión para repasarlo un poco todo y repasarnos a nosotros como interlocutores dentro de ese todo.Repasar el texto mientras se fuera escribiendo estoy convencido que seria un edxtraordianrio ejercicio de autocorrección mutua a partir de la conciencia respectiva que proporcionara además de dejar un saldo concreto en forma de libro hecho por una doble autoría.
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