LA CULTURA ROTA

LA Cultura queda simbolizada en cada contexto de una manera distinta y los mensajes son entidades vivas que configuran leyendas, vertebran generaciones, alimentan el ideario social, espolean el imaginario colectivo y queda en un by-pass para irla variando. Toda cultura tiene una parte de tradición doliente y toda tradición es necesario como recurso ontogénico para saber de los ancestros y de la experiencia de la memoria colectiva. hay culturas interesadas en acabar con sus tradiciones y no dejar rastro de los documentos de verdad. El modelo de sociedad novelada para 1984, Orwell imaginaba las maneras de traicionar la palabra y el pensamiento y la erradicación de todo resto que pusiera en evidencia registros contrarios a los interesados por el poder. No tan imaginariamente sino en las cercanías de la experiencia colectiva compartida de este, desde las informaciones, necesariamente siempre sesgadas, cada generación temporal y cada generación ubicacional vive las historias de la historia tomando una expresión de Fisas[1] a su antojo y conveniencia, negando la evidencia si es preciso, para sus cálculos supervivenciales o litigantes. No es extraño que Reyes Mate[2] , profesor de investigación del CSIC, sostiene que no hay rastro de lo que se puede llamar una cultura del holocausto (shoa) entre los epígonos de la cultura escrita española. Por otro lado antes del genocidio judío, el pueblo y la cultura judía habían sido acribillados intelectualmente por los escritores: desde Hegel, a Herder y Marx, el más antisemita de todos por equiparar lo judío a la letra de cambio.

El resultado ha sido/es que Europa vive de espaldas a una parte importante de sus caudales de saber. No solo viene de Atenas y de Roma sino también de Jerusalén, queda pendiente la recuperación de la mitad del alma histórica. “La razón no ejerce de la misma manera en un contexto democrático que en otro”. La cultura en su conjunto no se expresa de igual manera en todos los condicionantes de fuerzas en juego. Las ferocidades por aniquilarlas no han logrado jamás sus propósitos pero cada agresión a una cultura popular la ha esquilmado profundamente, requiriendo a veces siglos para su recuperación. Dentro de las reflexiones actuales una especulación gira en torno infinitamente sobre si los sujetos y objetos de nuestro interés han cambiado o no. Se reclama de un movimiento regeneracionista reivindicador del sumo crítico más allá de los desviacionismos leninistas y socialdemócratas concretado en explosiones como la de mayo del 68: obligada referencia intelectual para cuestionar todos los valores hasta aquél momento instalados en el congelador d unas tradiciones que se presentaban como una sola clase de historia a hacer y vivir por todos.

Justo en el momento de cambio de inflexión en la posguerra en España, 1975 serían año prolijo de ideas autogestionarias como común denominador de varias siglas. incluyendo las conservadoras. A pesar de esa abundancia de saber ácrata, la autogestión de facto y un nuevo modelo social establecido desde bases directivas no se construyó nunca. Toda la experiencia anterior adquirida se quedó en los archivos patéticos del testimonialismo o en las cenas ilustradas. Cuando Mates afirma ”Somos una generación sin herederos” evoca la tragedia de todas las vanguardias del pensamiento social. El desenlace de ello es una parodia a los estudiantes nacidos bajo la democracia que no tienen opinión sobre el dictador del período anterior porque “tal lección no la han dado”. El discurso teórico es un discurso siempre ubicado. Por eso el intelectual y lo intelectual acaba siendo consentido porque es previsible. A diferencia de las explosiones radicales, y no tan imprevistas, de las mayorías que deciden insurreccionalmente irrumpir en la placidez de los palacios. La intelectualidad por condicionada que esté por el régimen en el que vive puede seguir con su cometido relativo y su contribución al pensamiento aunque desde luego “no es lo mismo pensar en democracia q pensar en dictadura”. Mates habla de reivindicar la piedad para la lectura del pasado ya q tuvo su contexto. El pasado siempre seguirá ahí aunque se trate de una porción de la realidad devenida, extinguida e irreproducible. Vive como presencia en tanto que memoria de sus supervivientes. El distanciamiento del propio pasado revela una vida a saltos que ha sido preciso apurar en cada momento como la propia copa de la responsabilidad. Mates Interpreta el movimiento juvenil del 68 como un deseo de repristinación del socialismo versus las prácticas alteradas de los izquierdismos. Por lo tanto emergieron intelectuales orgánicos improvisados. Así como todas las culturas se dotan de sus autoridades en el imaginario o en visionismo. Efectivamente su eclosión de inventiva y de teorización puntualista y forzada por las circunstancias no convertiría el contexto internacional de 1968 en un punto de inflexión para el cambio definitivo de estructuras sino para un testimoniaje generalizado de nuevas conductas populares reafirmadas desde la espontaneidad y la desorganización. “La modernidad es un tópico usado por tan diferentes protagonistas y con contenidos tan dispares q acaba siendo un término equívoco”.

Su identificación con Ilustración y época histórica q consagra el uso público de la razón crítica. Es el equivalente a una laicización de la sociedad, una autonomización de la moral y una secularización de la ciencia. Se aprende la tolerancia y se ejerce la soberanía. La modernidad no es concebible sin su paso por los circuitos participativos, democráticos y corresponsivos. Ejercer la identidad demócrata es un desafío. en la historia de la ideas Modernidad fue equivalente a Ilustración. Todavía queda esa tendencia inercial a que un país se sepa actualizado (modernizado) desde el ejercicio de sus innovaciones cognitivas. el cambio de las circunstancias revolucionado o pasado por la toma del poder no siempre da resultados de conexión con la tendencia histórica ilustrada. “Hay como una fatalidad q ahoga el primer impulso ético en el poder conquistado”. Los slogans de sé tu mismo-atrévete a pensar es una invocación a la afirmación y un “grito ilustrado”.”Hay muchos colectivos sin voz cuya razón nunca se podrá oír aunque estén cargados de ella”. Pero sus voces silenciadas también forman parte de las culturas mediatizadas. Las sociedades que han vivido largos períodos de dictadura han creado una cultura de la supervivencia y de la fatalidad, muy particulares. las sociedades que han basado sus desarrollos con el cierre de sus fronteras y sobre millones de muertos por represión, han inventado sus fórmulas expresivas desde el silencio.

Los sectores marginados son los que se han quedado sin palabra presencial en los contextos que viven. De otra parte las innovaciones contextuales (en particular en las esferas de la moda, el diseño y el arte en general) han pasado por el reciclaje de las voces silenciadas como vector fontanal de renovación y reestimulación de las productoras de las imágenes públicas. Lamentablemente tanto para marginados como para marginalistas las voces no atendidas son una pérdida de fuentes primarias y de nutrientes intelectuales esenciales para la población en general y para el curso de la historia como mecanismos de desarrollo. Esas razones marginadas tal vez deban esperar mucho, tanto, que sus protagonistas puedan haber desaparecido. Una vez emergidas, las generaciones del después enfrentarán lecturas y re-lecturas del antes, cuyos coetáneos no recogieron o que deliberadamente sesgaron. Cada época se preserva del hedor de sí misma y de sus cañones de réplicas. No solo los hegemónicos sino los opinantes (efluvios del llamado sentido común) de cada contexto son, unos casos represores y en otros neutralizadores, de discursos que no admiten, porque ven que puedan poner en peligro potestades, o porque no entienden en su alternatividad. Hablar de modernidad es otra mirada sobre la realidad. No se puede simplificar identificativamente la razón con Progreso y la Religión con Oscurantismo.

Las tradiciones religiosas o laicas pueden fecundarse mutuamente. La línea fronteriza no está entre ateos y creyentes cuanto “entre quienes todo lo saben del hombre y le han puesto frontera y quienes levantan preguntas, nuevas y viejas”.”La afirmación de la razón crítica no es el racionalismo. La realidad no se agota en argumentos. Hay aspectos de la realidad que solo se descubren a miradas iluminadas por el recuerdo y en el sueño: por los símbolos. Ahí está la tradición cristiana”.”es difícil mantener a rajatabla la dialéctica del amigo-enemigo” El que fuera enemigo acaba siendo reciclado como amigo. Es la mecánica de la integración en aquella que había sido calificado como insoportable. toda disidencia acaba siendo solicitante de una reconciliación.”La modernidad es un proyecto inacabado de emancipación, ese diálogo vuelve a hacerse necesario, sobre todo hoy cuando sabemos que modernidad sin memoria y sin crítica puede llevarnos al holocausto final”. Y con ellos su garantía de contención tampoco es definitiva. El desarrollo social multinacional muestra que la experiencia de unos países no es recogida suficientemente por otros, siendo que cada uno tenga que pasar por unas fases equivalentes de experimentación[3] . Los supuestos hermanos mayores del planeta autoerigidos como gendarmes[4] no pueden evitar que todo el mundo quiera probar los mismos pasteles. Y la cultura está en todos los enclaves en que por otra parte encierran miseria, muerte y potencialidad beligerante.

La modernidad como un sincretismo de postulados diametralmente distintas y confrontados es el atractivo proyecto de la reconciliación humana, que en estrategias políticas trata de concretarse en consensuaciones nacionales, de los exenemigos del pasado.

El problema es que las huellas de la visceralidad dejadas por las violencias (basta pensar en las generaciones que han transaccionados tanto odio bélico entre ellas que prácticamente no ha quedado nadie, ningún soldado, ningún ciudadano, sin muertes en su clan o en su familia o en los suyos. ¿Como cicatrizar tales estados resultantes? El proceso de reconciliación sin duda compromete todo el resto existencial de las generaciones en luchas contrarias y solo puede aspirar a un final de estabilidad en las generaciones posteriores que hayan podido relativizar las secuelas de las iras y violencias. Por otro lado mantener viva la memoria del pasado, es mantener reexcitada la sensación de un dolor. La cultura no puede evitar representar sus fracturas internas. la legitimidad cultural pasa por el reconocimiento de sus rupturas y daños.

Mantener vivo el recuerdo es seguir con un anclaje a los pasados idos, que como consecuencia tiene un algo de garante para su repetición inevitable, pero también un empañamiento de la posterioridad en función de la anterioridad. Si la cultura, si cada cultura popular, tribal, nacional, se recordara a si misma insistentemente en todas sus penas y glorias, debería advertir que una parte de su continuidad histórica la ha debido al avasallamiento de otras culturas contiguas. La idea de lo cultural como equivalente a legítimo es una falacia. La cultura no es sinónimo de un fervor por lo positivo o una entelequia de folclores, sino una referencia de todo lo contenido en un pueblo: sus hallazgos y sus disuertes, sus épocas de bonanza y paz, y sus épocas de guerras y muerte. la cultura ha estado ahí y en todo. En todas partes.En los festines y en los fortines, en las lenguas vernáculas y en las lenguas invasoras. Tras ello, quedan evocaciones y hasta una memoria festiva de las guerras interétnicas. Los pasados belicosos de antaño son ridiculizados por un cierto folklore social, así como las vendettas pendientes esperan sus carnavales para vengarse desde el escarnio o desde la violencia de los adversarios. La cultura no está tan trabada como aparentemente queda enseñada. Sino que está rota en tanto en su seno admite varias vías para su expresión. La cultura es o sigue siendo en tanto que proyecto cultural que sigue en crecimiento y actúa como afirmante de la comunidad sociolingüística que la nutre.




[1] Fisas. Historias de la historia, cito de memoria.

[2] Mate,Reyes. Modernidad, religión, razón. (Antrhopos,1986):compendio de artículos(de 1974-1983) sobre la democracia y los CPS publicados en diversas revistas.

[3] La confrontación nuclear asiática a partir de las recientes demostraciones (primavera 1998)de recursividad atómica con sus pruebas, de India y Pakistán, viene a ilustrar una falta de teorización acerca de los resultados de la época de la guerra fría en el orbe occidental con secuelas todavía no resueltas por los países implicados.(la fragmentación del arsenal atómico en las exrepublicas de las URSS)

[4] fundamentalmente los reunidos en torno l G-8 pero destacadamente los EEUU