Al poeta desconocido
La Europa de Francia y la Europa de los Aliados en la década de los 40 vio crecer monolitos con coronas, con nombres grabados sobre la piedra y con la leyenda del homenaje al soldado desconocido por si algún nombre era olvidado. Los supervivientes rindieron culto a sus héroes. Fuera de posibles chauvinismos, la sensibilidad viva supo estar en deuda con la sensibilidad truncada por las metrallas. Salvando distancias,Épocas y propósitos, en todos los terrenos existenciales lo desconocido sustenta lo conocido, lo desaparecido es el contrapunto de lo presencial,lo oculto explica lo exotérico,lo que no está ha otorgado derechos y garantías a estar lo que está. Por eso en el arte, existe en la historia de la literatura textos apócrifos que son obras maestras y otros nominales, que fueron escritos por autores que quisieron preservar sus nombres. Y en la poética pervive un montón de personas, fuera de nóminas y de premios, fuera de editoriales y reprografías, fuera de la crítica literaria y de los media. Se trata de un verdadero ejército de letrados que mantienen vivas las pasiones proscritas por las formalidades o los intereses públicos.El poeta silenciado pero no callado dice lo que los textos públicos no se atreven a tocar. El poeta desconocido pero no muerto dice lo que los textos conocidos no vehiculan. El poeta beligerante pero no belicoso lanza sus frases geniales para rescatar a gentes mustias de sus depresiones o dotar de sentido a amantes prohibidos o decirle al mundo que sus letras lo rehumanizan o marcar faros a gentes apesadumbradas o recordarse a si mismo que vive y revive en cada una de sus expresiones. Quizás no pretenda nada, ni tiene porqué. Le basta sacar sus fuegos y sus aguas, respirar sus aires, masticar su tierra, solar sus amarras, sentir lo suyo y presentir lo que otros sienten, amar sus musas y dejar que otros amen las suyas. Ese poeta desconocido nace en cada niño a punto de dejar de ser niño, en cada adolescente aterrado en su primera toma de conciencia ante la crueldad, en cada solitario mascullando su aislamiento, en cada congénere que mira más allá de la mirada, en cada hombre y mujer que se separan después de años de convivencia,amor y bondad y soportan su duelo a golpe de sílaba; en cada sujeto que diviniza su entorno, que mira su cielo, que se funde con su mar; en cada escolar que escapa la explicación del maestro para enviar una palabra secreta al otro lado del aula, en cada adulto que puede hacer el homenaje de su tiempo y de su gente.Ese poeta desconocido está en todo el que no se deja rendir por la rutina de los días y los singulariza con la frase que es suya y sólo suya,recogido de su huerto particular de ideas y de ingenio. A ese poeta desconocido, le debemos un plus de ilusión o una dosis de melancolía empática. Le debemos un rato de meditación, un espacio de silencio, la imagen nuestra de una lectura recortada por una playa o en un banco de madera en un paseo del parque. Le debemos no sentirnos desamparados sabiéndonos pertenecer a una alcurnia de solos, con categoría de familia universal dentro de entornos infames. Junto a las tumbas de guerreros que murieron por causas de imperialismos y repartos del planea cabría pensar en los monolitos de homenajes a los poetas desconocidos,con textos sin firma grabados en la piedra, con las ideologías del sentir que mantienen en vida a los sintientes y los ponen,cuando menos, en el mismo plano que los pensantes. Al poeta desconocido pues, esta página, para recordar una semblanza del héroe discreto,capaz de hacer mundos desde la fuerza de la estilográfica.al poeta desconocido,cantera de guerrerías sin derramar ninguna sangre aunque no pocos fueron ejecutados por reclamar el derecho a su palabra.
