Meditaciones en el uvecé.
Para una lectura escatológica del hecho en sí..
De todos los asientos posibles a registrar en un inventario imaginario, el del WC tiene un peso especial. Es la parada fisiológica obligada con el que cada humano se cita con sus detritus orgánicos. Si todo va bien y el cuerpo no ha sido vencido por los estragos producidos por hábitos equivocados de consumo alimentario, la cita es diaria e impostergable. Representa un momento crucial de la verdad personal. El sujeto se renueva por dentro, o al menos deja espacio para hacerlo, al descargarse de lo que le sobra. Su naturaleza básica le ha venido instruyendo que todo lo que entra tiene que salir y que el proceso de la vida pasa por la dialéctica ordinaria del imput-output. A más comida más evacuaciones. Es el momento del dia (o los momentos, una teoría vegetariana afirma, en mi opinión absolutamente infundada, que hay que defecar tantas veces como ingestas se hacen, si son 3 al día, pues tres. Esa teoría no informa en el caso de quienes se pasan el dia comiendo sin preparar platos verdaderos o quienes tienen regularizadas hasta cinco comidas) en que el sujeto puede dedicarse a si mismo como objeto de consideración. Tiene la suerte de sentarse en el trono de los tronos. Es el rey absoluto. El primer emperador de sus dominios, siendo estos su cuerpo, suponiendo que tenga la indispensable conciencia corporal sobre el mismo. A ese lugar de paso obligado no se puede ir con prisas. El hombre de agenda que no tiene tiempo para nada suele no tenerlo tampoco para hacer las cosas bien hechas. Difícilmente se puede estar en la frescura de las adquisiciones y la mente despierta si uno lleva dentro lo que le sobra y a lo que le tenía que haber dado carpetazo hace mucho. Se ha relacionado el estreñimiento con un tipo de psicología en si misma contrita. Evacuar no solo es un acto físico concreto por el que todos los animales vivos pasan sino que también cumple una función simbólica al devolver algo cuyo proceso ya ha sido agotado. No hacerlo tiene sus connotaciones psicoanalíticas significando una indisposición a la devolución por tanto a la entrega. La anatomía es una suerte de receptáculo que puede contener provisionalmente una materia a la que devolver a la tierra. Tratar de retenerla o demorarla en su devolución no va contra un proceso natural de la cadena trófica además de ir contra el mismo organismo. En el uvecé raramente el sujeto defecante tiene una panorámica de si mismo. El espejo le queda muy arriba. El espejo es para figuras enérgicas, bipedestantes, en posición de marcha y a punto de salida para cumplir con el mundo; no está pensado para figuras sentadas, sometidas a sus propios ruidos y efluvios no autorizados por la civilización compartida. Opino que los cuartos de baño deberían tener espejos murales situados de tal modo que dieran las panorámicas de todas las variantes posicionales de sujeto en sus intimidades más inconfesas. A diferencia del dormitorio o de la cocina, en el cuarto de baño se ponen a prueba las verdades de cada cual. Uno se enfrenta a sus pestazos. Por más que trate de pasar por puro espíritu, sus citas con la defecación le quitan esta majadería de la mente. Por más que quiera ir de gran elaborador o creativo su evidencia como productor de excrementos le ha de bajar los humos necesariamente y recordarle sus límites biológicos. Claro que uno saca lo que antes ha metido. Cuanto peor sea lo que come, peor olerá lo que saque. Ese mal olor ha empezado ya antes con la halitosis y con los poros por los que el organismo expulsa también toxicidad. Una cierta cantidad de veces por año tras la experiencia expulsora el sujeto inmoderado que se ha pasado comiendo o se ha puesto a merced de restaurantes inapropiados tendrá motivos de queja. Mejor dicho su cuerpo tendrá motivos de protesta contra su posesionario. Para convertirlo todo en una materia de hedor desagradable y de aspecto revulsivo se podría objetar el despilfarro en banquetes y grandes comilonas. Nada de eso, el placer de la carne pasa por el paladar y el olfato. La gastronomía es un arte efímero perfectamente calculado que seduce con sus aspectos y substancias justificando a millones de comensales el hecho de haber nacido, Sí, nacer para comer, ésta es una cuestión crucial. Y al nacer para comer se nace para evacuar lo comido. En esa entrada y salida de productos, contables por toneladas métricas al cabo de una longeva vida, está metida cada tesitura existencial y al hacerlo está a un paso de darse cuenta que todo pasa por ese poder energético y ese rechazo de sus restos. Hay un enorme parecido entre lo que hace el sistema digestivo de un mamífero expulsando lo que le sobra para ricuras de microorganismos u otros animales hambrientos y lo que hace la naturaleza con cada animal, no permitiéndole vivir mas allá de lo que le es dado por constitución para luego recuperarlo como despojos. Ya estábamos avisados: nos convertiremos en polvo. Solo que la cosa no es tan simple, antes de pasar a ser un amasijo de cenizas, se pasa por la descomposición y por la aventura postmortem del non solum a juzgar por la cantidad de bichos que comparten el féretro con un cadáver, a no ser de que el proceso se acelere en el incineratorio con mas garantías (evitar aquellos que congelan fiambres –humanos, nos estamos refiriendo- para reciclarlos como carne enlatada de primera calidad superando a la del beef). Al uvecé hay que ir con tiempo. Tiempo, tiempo; tiempo de sobras. Sugiero que se tome muy en serio como primera cita de la mañana con el uno-mismo. No es cosa de tomársela a broma ni pensar que es solamente un acto mecánico. Salir a la calle sin esa función cumplida tiene sus riesgos. Un compañero de trabajo con el que compartí una temporada un pequeño taller en Gracia de Barcelona me contó que en una ocasión se encontró con una necesidad inminente en el centro de la ciudad, en la calle Ferrán, de tal modo que llamó a la puerta de un vecino para que le permitiera usar su cuarto de baño a lo cual aquel se opuso, con todo su derecho claro, pensando tal vez que era la estrategia de un nuevo tipo de asalto domiciliario de una nueva clase de ladrones. Nuestro cagón urgente le dejo la deposición en la puerta en el rellano de su piso. Eso sí que le quedaría como una experiencia inolvidable de por vida a aquel vecino. Si mi ex compañero me lee, saludos y si lo hace el vecino en cuestión: pues a pringar. El sistema digestivo forma parte de la corporeidad mientras que prótesis biotrasplantadas que se ocupen de la función no desmientan esa afirmación. Para una visión holística lo que digiere este sistema y como lo hace no está ajeno a lo que digiere la persona al completo de sus experiencias vitales. Para decirlo con llaneza didáctica: se defeca según se vive. Se puede sostener con absoluta rotundidad filosófica, -con permiso de nutricionistas y cirujanos sedientos de sangre esperando cortar pedazos de intestina o practicar anos en otro cuadrante abdominal- que se hace caca con tanta más resolución cuanto más resuelto esté el sujeto a vivir en el esplendor de su libertad. Quien tiene problemas al evacuar es porque tiene un grave problema psicológico en la relación con el mundo, en el fondo, pues, un grave problema filosófico consigo mismo al no dedicar un espacio diario a la reflexión impía de los asuntos metafísicos. ¿qué mejor espacio que el rato de sentada pacífica en el uvecé? Cabe considerar que su usuario prudentemente levanta la tapa y no se deja distraer por una escolopendra no controlada que habita en las rendijas de la bañera y la semipared que la empotra, ni por el arsenal de libros que tiene apilados en el taburete de al lado. Cuando se visita por primera vez la casa de alguien, de un partner en espera, de un socio con el que te juegas los capitales, de un compañero de viaje con el que te vas a hacer las indias, es indispensable pedir por el cuarto de baño no solo para hacer pis a la carrera sino para hacer un estudio a fondo de ese espacio. Por supuesto hay que sentarse en el uvecé aunque no haya necesidad de poner la nota de ninguna ventosidad ni echar al sistema de alcantarillado público un objeto pesado sobrante. En esa posición, sentándose en el mismo lugar que el amigo, el amante, el socio o lo que sea, se puede imaginar lo que aquel siente y observa cada dia desde ese posicionamiento ante el mundo. A esto lo podemos llamar un test improvisado a falta de instrumentos complicados con una interminable batería de preguntas que admiten el sí, el no, o el tal vez y que generalmente informan muy poco de las tendencias y verdades de los entrevistados. Bien, el tiempo de observación no tiene que ser muy largo ni muy corto. Un cuarto de baño contiene todos los potingues de los que se vale una persona para acicalarse, parte de los cuales quedan acumulados ahí de por vida y olvida por completo. Lo más importante del wc es medir su posición angular con los posibles espejos. Casi nadie tiene un espejo a la vista para observarse “mientras lo está haciendo”. De tenerlo cabrán dos hipótesis: una, es un narcisista que no se auto desprecia en nada de lo que hace; dos, es un pervertido coprofílico. El visitante de un uvecé ajeno tiene que advertir que un espacio de intimidad puede ser prestado pero nunca donado. En cuanto tenga su informe elaborado tiene que salir y volver al salón haciendo algún comentario como operativo de distracción, sobre el poster que ha visto o el frasco de opium que tanto le gusta. Jamás tiene que revelar sus conclusiones. Si quieres conocer a alguien como es realmente siéntate en su taza de wáter, la que usa a diario. Esto se sabe desde tiempos inmemoriales, por eso los ejecutivos no comparten sus cuartos de baño y en innumerables establecimientos el acceso a ellos pasa por el control de la llave. A menudo se puede leer en algunos países que el uso del cuarto de baño es para uso exclusivo de clientes. En una ocasión me ocurrió algo que es para referirlo más de una vez: en Córcega, carretera principal camino de Saint Boniface me detuve en una gasolinera donde pedí(mos) usar el cuarto de baño a lo cual la manager repuso que era para sus clientes (todavía no había cargado el depósito, y a partir de esta postura creo que decidí no cargarlo). Muy bien le dije, le compro este caramelo y ya soy su cliente. Aceptó que lo usáramos a regañadientes aunque se negó a proporcionarme el ticket de mi compra como acreditativo de mi condición de cliente. Y es que no es para menos: no se puede prestar el uvecé a todo el mundo, vete a saber lo que puede hacer en el rato de su soledad: algunas ideas para saboteadores_ meter un cubo de ácido sulfúrico en su interior, embadurnar estratégicamente la porcelana roca para el siguiente usuario, tomar muestras de ADN del usuario anterior. El análisis de un fragmento de una deposición puede proporcionar más información de un sujeto que varias horas de interrogatorio. Últimamente los informes periciales de los detectives afamados utilizan el eufemismo de huellas biológicas. Si alguien obtiene tu ADN es peor que si te copia el número de la tarjeta de crédito. Lo que es peor, si alguien te coge un par de cabellos mientras duermes o recicla la saliva de tu beso en boca desconocida, te pueden llevar a la ruina de por vida si colocan esos elementos de tu química corporal en la escena de algún crimen. Oiga yo nunca estuve ahí ni he matado nunca a nadie. Cállese, mentira. Su pelo y su saliva lo delatan. Por el amor de los dioses, mi pelo y mi saliva podían estar ahí, pero yo nunca fui. Nada, ¡al paredón! ¡El Siguiente! Al siguiente, por supuesto lo imputarían de otro crimen por encontrarle restos de su manicura en la alfombra de otra escena de otro crimen. No está lejos el dia en que un nuevo empleo hará furor: gente de baja estofa venderá pedazos de uñas, cabellos, escupitajos, colillas y lo que haga falta con tal de incriminar personal ajeno al bajo mundo de las mafias y de los malos. Por supuesto en el lote añadirán pises y de lo otro que se evacúa. Se detectará a ese tipo de individuos porque harán sus fechorías de recogidas acechando urinarios y uvecés públicos provistos de pasamontañas (los más pobres irán con un simple antifaz de carnaval). Eso hará estragos en la población penitenciaria incrementándose con verdaderos inocentes pero implicados por no controlar sus detritus (para un alopécico avanzado su pérdida de pelo también hay que considerarlo como eso, pero también un constipado estornudando y llenando papeleras ajenas con sus kleenex mojados). Varias décadas después de triplicar las penitenciarias y sus habitantes con esa clase de “pruebas” el sistema pedirá perdón a los hijos de los difuntos muertos en cautiverio y hasta puede que les den alguna indemnización. Paralelamente la industria de la seguridad personal ya habrá propuesto mingitorios y cagaderos con circuitos de televisión internos, también tapas de wc con candados. En todo esto puede meditar un evacuador lento que no tenga prisa por llegar a la oficina o por ir al trabajo. Dígame Pérez, ¿por que cada día de la semana llega media hora tarde a su puesto?-Mire señor Marshall, lo primero es lo primero y lo primero es cagar. Si no echo lo del dia anterior soy incapaz de trabajar fresco como una flor para las tareas del nuevo día. En esta historia Marshall no solo no despide a Pérez sino que ambos terminan por fundar una asesoría de categoría internacional cuyas acciones se las rifan en bolsa para dar pautas a los empleados y proletarios del mundo entero a hacer sus deberes fisiológicos antes de asumir los deberes productivos de sus roles laborales. La empresa triunfa de tal modo porque demuestra que el mejor trabajador es aquel que tiene un cuerpo sano y adecuadamente vaciado. En la taza del uvecé se puede hacer de todo además del detalle para el cual uno se siente: despacio, chico despacio, lo importante es hacerlo, no tienes que batir ningún record de aceleración en todo caso uno de permanencia (¿a propósito quien ha estado mas tiempo seguido sentado en una taza de uvecé haciendo de lo suyo?). Uno de las peores imágenes a las que me he enfrento algunas veces es ir a uno de esos lavabos públicos en los que el usuario sabe que tiene junto a su puerta diez o doce pasajeros que han salido del mismo autobús que el suyo esperando turno para hacer otro tanto. ¡Así no hay modo de concentrarse! No me consta que le vayan dando golpecitos en la puerta. ¿qué? ¿Yá? Si hay un momento privado de todas las privacías ese el del encuentro con esa verdad. Uno puede admitir ducharse desnudo en público, hacer el amor incluso sobre la arena de una playa con otros bañistas por las proximidades, frotarse genitalmente en un autobús públicos y otras curiosidades de estas, pero la kk es sagrada. Tiene el valor simbólico de un parto de la renovación y la taza tiene sus similitudes con un paritorio. No se han propuesto soluciones individuales en ruta. Bien es cierto que hay uvecés químicos en los autocaravannings con una especie de disolventes que decolora o al menos desodora el producto en si. Otra gente menos sofisticada usa el cubo y la bolsa de plástico de basura. Sin duda la categoría del uvecé incide directamente en la meditación. Es como comparar una sesión meditabunda en la Notre Dame con la hecha dentro de una parroquia de barrio de tejado de uralita. No hay color. Quien diseñe el primer wáter químico plegable de mochila se forrará. En el futuro, en el que suponemos que la comida prefabricada irá a peor y además de los chinos que embolsan venenos de distintas clases para agujerearnos los duodenos, lo harán otros muchos; las incontinencias fecales, descomposiciones multicoloras y urgencias en ruta serán toda una epidemia. Los usuarios que no tengan tiempo de alcanzar los servicios públicos en aéreas comerciales pondrán desplegar su uvecé con la pértiga que sostenga la cortina correspondiente y un cartel indicativo: silencio, se medita. No dudo que los más negociantes añadirán otro: se comparte, para amortizar costos etc. Pronto se verán parques, avenidas principales y centros comerciales con esa clase de tubos, ahí en medio de halles y ante grandes portalones de edificios afamados. Nadie podrá interrumpir a nadie en esa sagrada función. Lo primero es lo primero. Esa nueva saga de meditadores alcanzará reputación mundial superando la histórica de los yoguis hindúes. De todo eso habrá que esperar para tener noticia, de momento conviene concentrarse en la cita diaria ante el espejo bajado a nivel de sentado para pillar en detalle todas las fases de la evacuación. Salto de la cama al susodicho, auto observación de la cara y de la posición. El vientre tiene que estar suelto y el ano distendido. La fluidez o no será el resultado de una ecuación directa con lo ingerido la noche anterior. Hasta el momento del acto evacuacional, de ese acto concreto el comensal no sabe realmente la relación causa-efecto entre lo que ha comido y lo que va a sacar. Con los años la elasticidad esfinteriana puede tener sus problemas y el tubo digestivo deja de ser un túnel serpenteante que invitaría a mineros exploradores para convertirse en lo que realmente es: una cloaca a la que no renuncian a investigar proctólogos sádicos de los que no tengo noticia de su contribución a la literatura médica especializada en ese campo. Un uvecé, ya esta dicho es un lugar muy importante. Hay que dejarlo impecable para los siguientes usos, tanto para uno mismo como para el resto de la troupe de la casa como para ese posible visitante que quiera hacer un estudio in situ de tu trono. Es un lugar especial para gente especial. Pautas para la meditación: antes que nada sentarse si ninguna obstrucción entre el ano y la taza. Hay que observar que el sistema digestivo se une por ese protocolo a un sistema de alcantarillas. Dicho técnicamente aquí solo hay dos sistemas de alcantarillado encontrándose en un punto de unión, llamado uvecé. Uno traspasa al otro lo que le sobra y este otro lo conduce no se sabe muy bien donde. Creo que el mar se sigue contaminando con tantas kks toxicas de comensales mal alimentados. Despues de tantos miles de años de hacerlo, el ser humano no ha encontrado otro sistema mejor que hacer desaparecer sus detritus en lugar de reciclarlos convenientemente como abono. Mientras eso va llegando las nuevas arquitecturas domésticas ya encontrarán modos y diseños más adelantados. Por lo general los domicilios ya vienen con dos cuartos de baño. Los que tienen suerte, tienen tres. Una familia numerosa puede coincidir también en la cola de espera del reservorio del uvecé dando prisa a quien esta en aquel momento en pleno éxtasis de expulsión de sus endogenias. El interiorismo doméstico no ha resuelto la higiene de la cuestión porque todavía hay mucho tabú al respecto. Se siguen entregando los cuartos de baño con bidets que no se usan o mal concebidos. Definición de bidet: el objeto de baño menos utilizado de todos, salvo por las prostitutas profesionales que despejan las señales del anterior cliente ante el siguiente refrescando la situación. Los cuartos de baño vienen a veces con rollos de papel higienico y un tacho donde echarlos. ¡Horror de los horrores! en particular para la persona de limpieza que le toca el trabajo de recogida. A esos tachos se llegó tras comprobar que el espíritu nacional en muchos países pasaba por tirar compresas indestructibles en las tazas por no pocas mujeres ¿cómo se dice, sangrientas o ensangrentadas? Ese pupurri es otro muestrario de adns que las bandas de futuro utilizaran para llevárselas a los escenarios del crimen. Dudo que ningún sicario de los de guantes y cuchilladas, despues de leer este artículo (aunque estamos a salvo porque los criminales no leen ni necesitan inspirarse en novelas negras) no vaya a sus razzias, vendettas, asesinatos, convenientemente provisto de una compresa aquí, un moco allá, un pedazo de piel pegado en un asfalto de un accidentado reciente. A falta de todo esto siempre puede acudir al paritorio más próximo del hospital mas descuidado y robar placentas, restos de amputaciones, apéndices, amígdalas. Si no tiene estomago para todo esto, los centros de estheticiene y peluquerías siempre podrán aportar materiales de relleno. De hecho, es difícil no hurgar en las basuras de algunos establecimientos que se ocupan en rasurar sus victimas que no proporcionen materiales de primer interés para performánticos de crímenes de todo tipo. Volvamos a nuestra taza de uvecé. A fuerza de practicar el paso por la misma el usuario aprende. No solo se ilustra con los grafitis en los retretes públicos sino que aprenden posturaciones. Se dice que cuanto mas baja sea la taza más fácil resulta la evacuación. Lo que no se puede hacer es obligar al cuerpo a sus expulsiones a piñón fijo. Hay que darle tiempo. El cuerpo termina por tener y ser un reloj biológico. Hay determinadas horas al dia en que marcan las necesidades de cada cosa: las horas de las comidas, la hora para ir a dormir, la hora para hacer eso de lo que estamos hablando. Al cuerpo se le educa. No tiene sentido despertarse a las 7, salir a las 8 de casa, llegar al trabajo media hora después y al rato tener que hacer cola en el cuarto de baño. Pero veamos Pérez le habría dicho su anterior jefe en un empleo anterior, aquí viene a trabajar o a pasarse media mañana en el baño. Lo siento Mr.MacDonalds. Claro que a fuerza de retenerse se lo hizo encima y aquel dia los beneficios de la hamburguesería mas popular de la ciudad no cerró con beneficios. Pérez sería despedido y McDonald’s reconsideraría a partir de ese momento un nuevo prototipo de hamburguesa o producto comestible con aspecto de tal que garantizara la función fisiológica a una misma hora cada dia. En el diseño avanzado de ese prototipo uno de lso ingenieros en nutrición de la famosa casa colocaría un chip de alambre disimulado entre la cebolla para dar la orden concreta al organismo la hora de la defecación decidida unos 10 minutos despues de despertarse, Ese prototipo terminaría por fracasar ya que mucha gente en lo primero que piensa al despertar es en hacer el amor. El sexo tiene prioridad. Antes que la cita con el uno mismo, el encuentro con el otro, especialmente si está cerca, en la misma cama, compartiendo color y sensaciones. Despues de una noche voluptuosa de demandas del inconsciente en forma de sueños sicalípticos los mejor es buscar al que esta al lado para la gimnasia genital oportuna. Despues de eso, se puede saltar al trono de los pensares, donde descargado el sujeto de todas sus otras pulsiones puede dedicarse a una meditación magistral mientras considera las vicisitudes de su existencia perecedera. A falta de tener guion introyectivo para meditar se puede leer o incluso orar. También se `puede usar la agenda para planificar el dia o hablar con el cónyuge con el que no se tiene ninguna secreta y hablar de esto y de aquello mientras se hace lo que se hace. Tercer paso: ducha que no bañera, desde la que la conversación puede ser seguida si el/la compa esta usando la misma taza y su propia meditación le deja un paréntesis para seguirla. De la meditación en sí no se puede aconsejar nada. Cada sujeto en meditación es muy suyo para decidir que meditar. Puede adelantar faenas y si es un parroquiano o un orador de alguna de las muchas iglesias del mercado puede hacer sus oraciones en ese momento. Lo recomendable es dedicar ese tiempo al imperio de la reflexión metafísica mas profunda, la del no somos nada: plantas procesadoras de excrementos a lo mucho. Un ser vivo no es más que su despojo potencial, interesante idea para que no se nos suban los humos por mucho que creamos saber algo.
